El Día Mundial de los Humedales, que se conmemora cada 2 de febrero, invita a mirar de cerca el rol de estos ecosistemas en la regulación del agua y la conservación de la biodiversidad, especialmente en regiones atravesadas por procesos de urbanización acelerada.
En un contexto de eventos climáticos cada vez más extremos, los humedales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda ambiental. Su capacidad para absorber excedentes hídricos, filtrar contaminantes y sostener biodiversidad los convierte en ecosistemas estratégicos, especialmente en regiones densamente urbanizadas.
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) cuenta con un espacio de alto valor ambiental: el humedal de Santa Catalina, un área que forma parte de una reserva natural histórica y que se ha convertido en un ámbito clave para la investigación, la formación académica y las acciones de restauración ecológica. Desde allí, distintos equipos docentes y estudiantiles trabajan para fortalecer el vínculo entre conocimiento científico, territorio y compromiso ambiental.
A través de iniciativas impulsadas por la Facultad de Ciencias Agrarias, la Universidad participa en actividades de restauración que incluyen jornadas de limpieza, control de especies exóticas y plantación de árboles nativos, muchas de ellas realizadas en articulación con organizaciones sociales y voluntarios. Estas acciones no solo contribuyen a mejorar la salud del humedal, sino que también funcionan como instancias educativas concretas, donde la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se vuelve práctica.
La experiencia de Santa Catalina refleja el rol que puede asumir la universidad pública en la construcción de un desarrollo más equilibrado, integrando investigación, formación y acción territorial. En un escenario marcado por la crisis climática y la degradación ambiental, la protección de los humedales aparece como una responsabilidad colectiva y como una oportunidad para repensar la relación entre sociedad y naturaleza.
Fuente: LabDes