
En un contexto de creciente consumo tecnológico, la UNLZ impulsa una nueva edición de su campaña de reciclaje electrónico, combinando acción ambiental, formación y compromiso comunitario.
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora vuelve a poner en agenda una problemática que crece año a año: qué hacemos con la tecnología que ya no usamos.

Del 20 al 24 de abril, la universidad lleva adelante una nueva campaña de reciclaje de residuos electrónicos, abierta no solo a la comunidad universitaria sino también a vecinos y vecinas de la región. Durante esos días, en las distintas facultades se reciben computadoras, celulares, impresoras, cables, monitores y pequeños electrodomésticos en desuso.
No es una iniciativa aislada. La UNLZ viene sosteniendo este tipo de acciones desde hace más de diez años, con una lógica que combina compromiso ambiental y participación activa. Con el tiempo, la campaña fue creciendo y hoy ya forma parte de la agenda local en materia de sustentabilidad.
El eje está puesto en algo concreto: evitar que estos residuos terminen en basurales o rellenos sanitarios, donde pueden generar un impacto ambiental significativo. Muchos de estos dispositivos contienen materiales contaminantes que, sin tratamiento adecuado, afectan tanto al suelo como al agua.
Pero además hay otra dimensión que le da valor a la propuesta. Parte del trabajo incluye la recuperación de equipos que todavía pueden tener una segunda vida útil. En ese proceso participan estudiantes, lo que transforma la campaña en una experiencia formativa además de ambiental.
En paralelo, los residuos que no pueden reutilizarse se derivan a circuitos de tratamiento especializado, asegurando una disposición final responsable.
Desde el Laboratorio de Desarrollo Sostenible, estas acciones se entienden como parte de un enfoque más amplio: generar conciencia, pero también ofrecer herramientas concretas. No se trata solo de señalar el problema, sino de habilitar soluciones posibles desde la universidad pública.
En un contexto donde el consumo tecnológico no deja de crecer, iniciativas como esta invitan a revisar hábitos y a pensar el ciclo completo de los productos que usamos todos los días. Porque, al final, el desafío no es solo reciclar: es empezar a hacerse cargo.
Fuente: elaboración propia en base a información de UNLZ