Por primera vez, el mundo conmemora el Día Mundial de los Lagos el 27 de agosto, una efeméride oficial de la Asamblea General de la ONU para visibilizar el rol de los lagos y promover su gestión sostenible. Estas masas de agua dulce, que cubren cerca del 4% de la superficie terrestre, concentran la mayor parte del agua superficial del planeta y hoy enfrentan presiones crecientes por el cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación.

Un recurso vital bajo presión

Los lagos cubren cerca del 4% de la superficie terrestre y concentran la mayor parte del agua dulce superficial del planeta. Son fuentes esenciales de abastecimiento para consumo humano, agricultura, energía y turismo, además de refugios de biodiversidad que regulan el clima regional. Sin embargo, en las últimas décadas su salud se ha visto comprometida por el cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación de recursos y el avance de las actividades humanas en sus cuencas.

Informes recientes de Naciones Unidas y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierten que, aunque el agua dulce ocupa apenas el 1% de la superficie del planeta, alberga una proporción extraordinaria de la biodiversidad global. A pesar de ello, los estudios satelitales muestran un descenso significativo en el volumen de agua de muchos de los grandes lagos del mundo, una señal de alerta que combina factores climáticos y antrópicos.

El caso latinoamericano y los desafíos regionales

En América Latina, los sistemas lacustres andinos y patagónicos representan una de las mayores reservas de agua dulce de la región y cumplen un papel clave en la provisión de agua potable, generación de energía y actividades turísticas. Su fragilidad exige avanzar en planes de control de nutrientes, prevención de floraciones algales nocivas y promoción de un turismo de bajo impacto.

Asimismo, la gestión de lagos compartidos entre países, como ocurre en varios sistemas altoandinos, demanda una cooperación transfronteriza basada en datos abiertos y mecanismos de gobernanza conjunta.

Una agenda de acción global

La creación de este día internacional responde a la necesidad de posicionar a los lagos en la agenda ambiental y de desarrollo. Naciones Unidas subraya la importancia de invertir en monitoreo y tecnologías de observación remota, fortalecer el tratamiento de efluentes urbanos e industriales, restaurar humedales y bosques ribereños como filtros naturales, y diseñar estrategias de resiliencia frente a sequías y crecidas extremas.

También resulta clave consolidar espacios de gobernanza participativa donde intervengan autoridades, comunidades, academia y sectores productivos.

El Día Mundial de los Lagos es más que una fecha simbólica: constituye una oportunidad para reflexionar sobre la gestión del agua en un contexto de crisis climática. Proteger estos ecosistemas implica garantizar seguridad hídrica, preservar biodiversidad y asegurar bienestar para las generaciones futuras.

Fuentes: ONU Observancias, UNEP, Plymouth Marine Laboratory, The Diplomat Nepal, CGTN.